Guías · 6 min de lectura
Cómo elegir una nave industrial en alquiler
Elegir nave no es solo comparar metros cuadrados y precio. La altura libre, el acceso rodado, la potencia eléctrica y la compatibilidad urbanística de la actividad determinan si el espacio servirá realmente para tu operación.
1. Define la operación antes de mirar naves
Antes de visitar espacios conviene poner por escrito qué se va a hacer dentro: volumen de stock, tipo de vehículo que entra y sale, número de personas trabajando, si hay atención a clientes y si se necesita zona administrativa junto a la operativa.
Esa definición evita el error más común del sector: alquilar más superficie de la necesaria por miedo a quedarse corto, o alquilar una nave barata que obliga después a una inversión en obra que supera el ahorro del alquiler.
2. Superficie útil frente a superficie construida
La superficie construida incluye cerramientos y zonas comunes; la útil es la que realmente se puede ocupar. En naves con entreplanta de oficinas, pregunta siempre qué parte de los metros corresponde a la planta diáfana y qué parte a zona administrativa o aseos.
Un dato práctico: si vas a instalar estanterías, calcula la superficie por pasillos de maniobra, no solo por huella de estantería.
3. Altura libre y acceso rodado
La altura libre condiciona el número de niveles de estanterías y la posibilidad de usar carretilla elevadora. Por debajo de 4 m el almacenamiento en altura es limitado; a partir de 4,5 m se gana un nivel completo.
Del acceso interesa el ancho del portón, si el vehículo puede entrar dentro de la nave o descarga en el exterior, y si existe patio de maniobra dentro del recinto. Una nave con acceso rodado directo desde el interior del conjunto evita maniobras en vía pública.
- Ancho y altura del portón de acceso.
- Espacio de maniobra para furgoneta o camión rígido.
- Suelo con resistencia adecuada a la carga prevista.
- Posibilidad de aparcamiento para empleados y visitas.
4. Instalaciones que encarecen la puesta en marcha
Comprueba la instalación eléctrica disponible (monofásica o trifásica y potencia contratable), la iluminación, la protección contra incendios, los aseos y los puntos de agua. Adaptar estos elementos después de firmar suele ser el capítulo de gasto que descuadra el presupuesto.
5. Compatibilidad urbanística de la actividad
No toda actividad puede desarrollarse en cualquier nave. El uso permitido depende del planeamiento urbanístico municipal y de la licencia de actividad correspondiente. Verifícalo antes de formalizar el contrato, especialmente en actividades con almacenamiento de productos regulados, talleres o manipulación de alimentos.
6. Costes que van más allá de la renta
- Fianza legal y garantías adicionales solicitadas por la propiedad.
- Gastos de comunidad y suministros.
- IBI y tasas repercutibles, según lo pactado.
- Obra de adecuación y licencia de actividad.
- Seguro de continente y contenido.
7. Ubicación: el factor que no se puede reformar
La ubicación es el único parámetro que no admite corrección posterior. Prioriza la conexión con las vías rápidas, el tiempo real de salida en hora punta y la accesibilidad en transporte público para la plantilla.
En Málaga, el eje de Camino de San Rafael concentra actividad empresarial con conexión directa a la MA-20 y proximidad al centro urbano y al aeropuerto, lo que permite combinar operativa logística y oficina en la misma dirección.
